martes, 25 de octubre de 2011
Ayer me acosté con la camiseta que me compraste y me regalaste con esa amplia sonrisa que solo tú sabes poner. Ayer estuve pintando en el techo que hay encima de mi cama sueños, a color y con purpurina. Te estuve pintando a ti, a mi, buah. A nosotros. Perdona que me cueste tanto decir esa palabra, pero la borré de mi vocabulario cuando te fuiste. Ayer estuve contando momentos, suspiros y el tiempo que me gasté en ti. Perdón. Que utilicé en ti. Se que vas diciendo por ahi que perdiste el tiempo. Pero no sé porque tengo que decirlo yo también. No sé porque tendría que decir que no te quiero, que no te echo de menos, que no eres lo mejor que me ha pasado en la vida, que no te recuerdo, que eres mi pasado. No sé porque tendría que decir todo eso, porque sería mentira. Sí, mentira. Falso. Al igual que tus abrazos y te quiero. Y sabes qué? Me quedé dormida recordando la primera vez que te miré enamorada de ti hasta los huesos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario